La tecnología de conducción ecológica utiliza la telemática para monitorizar el comportamiento de conducción, como la velocidad, la aceleración y el frenado. Al analizar estos patrones, ayuda a los gestores de flotas a reducir el consumo de combustible, las emisiones de carbono y mejorar la seguridad del conductor, a la vez que prolonga la vida útil del vehículo y reduce los costes operativos.